[Experiencia personal] Las crónicas de mi antigua Wii U

Hace algunas semanas mi Wii U pasó a mejor vida definitivamente. Tenía ganas de recordar los buenos momentos que pasé gracias a ella.

Cuando Wii U salió al mercado en 2012 yo acababa de cumplir apenas trece años por lo que no podía pagar algo así. Me obsesioné con la consola. Veía la presentación de la consola, unboxings, y videos de los menús y de los juegos que habían presentado hasta que memoricé cada mínimo detalle de la entonces nueva consola <incluso subtitulé uno de los videos previos al lanzamiento de la consola. No sabía que existía el canal de Nintendo España donde ya venía subtitulado>. Pasaron semanas hasta que juntando poco a poco dinero y pidiéndole prestado a mis padres fue que pude conseguir la consola un par de meses después. Casi ni me lo creía.

Había conseguido la versión Deluxe de la consola. La versión negra que tenía 32 GB en la memoria interna y venía con NintendoLand, que entonces era mi único juego. Lo probé y me enamoré de la maravilla que era la segunda pantalla.

Solía invitar a mis amigos a probarla cada vez que tenía oportunidad. Y nuestro minijuego favorito de NintendoLand siempre fue el basado en Super Mario; una especie de «atrapadas» <como le decimos en México>. Cuatro jugadores con Wiimote tenían que perseguir a la persona que jugara con el Gamepad <quien tenía un minimapa y podía ver la ubicación de todos los jugadores> para poder atraparlo. Era una idea sencilla pero increíblemente divertida de jugar en compañía.

El juego de Luigi’s Mansion también era buenísimo. Era increíble poder controlar a los fantasmas y asustar a tus amigos haciendo que sus controles vibraran cuando estaban cerca pero no podían verte.

No tenía realmente mucho dinero, por lo que los juegos que tuve para la consola no eran tantos.

El segundo juego que compré fue Sonic & SEGA All-Stars Racing Transformed. Lo había visto en una tienda local bastante barato, y incluía la novedad de poder jugar cinco personas a la vez. Aún no había salido Mario Kart 8 por lo que me la pasaba bastante bien jugándolo. Recuerdo que era mucho más complicado que cualquier Mario Kart que haya jugado. De hecho, nunca pude desbloquear todo el contenido del juego.

Un día, al visitar a una de mis tías me regaló $1,000 MX. Como no era común que yo tuviera tanto dinero, mi elección de en qué usarlo era obvia: un nuevo videojuego. Después de pensarlo durante muchos días, decidí que mi elección sería LEGO CIty: Undercover. Era un exclusivo de Wii U y me había decidido por él porque desde que había salido LEGO Star Wars: The Video Game me encantaba esta franquicia. Fue mi primera experiencia con un sandbox y no puedo describir lo mucho que me encantaba ese mundo abierto. Pasé horas jugándolo y buscando todos los coleccionables. Incluso recuerdo mi sorpresa al descubrir algunos de los divertidos easter eggs de Super Mario.

Mi siguiente juego sería Injustice: Gods Among Us. Me encantan los superhéroes y también me encantan los juegos de pelea, por lo que sería extraño que no tuviera este título. En cuanto lo abrí lo primero que hice fue jugar el modo historia y quedé fascinado. Una historia buenísima que me enganchó durante toda la tarde. Es, de hecho, mi historia favorita de todo DC Comics. Me había comprado todos los DLCs disponibles, pero para mi mala suerte, Wii U dejó de recibir soporte, por lo que nunca pude probar a Martian Manhunter ni a Zatanna.

Con todavía la fiebre de DC que me dio por Injustice, mi siguiente juego sería Batman: Arkham City – Armored Edition. Una versión mejorada para Wii U que implementaba funciones exclusivas para la segunda pantalla. Lo compré en la Mole Comic-Con que suele hacerse en mi ciudad todos los años. Me encantaba jugarlo. Me encantaba recorrer toda la ciudad desde las alturas y me encantaba alardear con el sencillo pero vistoso sistema de combate.

Después llegó el gigante Mario Kart 8. No hay más que decir. El juego que más jugué en la consola. Pasé hora jugando con amigos y también en el online.

Super Smash Bros. for Wii U también llegó. Lamentablemente no pude comprarlo hasta dos años después de que había salido en la consola <pues yo lo jugaba en 3DS porque era más barata>. No pude aprovecharlo tanto como quería, pero para mi fortuna lo hice más que bien cuando salió Super Smash Bros. Ultimate.

2017 llegó. The Legend of Zelda: Breath of the Wild llegó y estaba hypeadísimo. No lo pude comprar de lanzamiento, pero cuando estuvo en mis manos el gozo fue legendario. Un mundo enorme lleno de misterios que descubrir y de una forma que jamás lo había hecho. The Legend of Zelda es mi franquicia favorita y cada entrega nueva la disfruto como si no hubiera un mañana.