Crónicas de Mundo N: Aquellas tardes jugando a Super Smash Bros. Melee
Saludos estimados lectores, les damos la bienvenida al segundo episodio de esta sección llamada: «Crónicas de Mundo N», donde relataremos algunas vivencias y anécdotas sobre aquellas tardes jugando a nuestros juegos favoritos. En esta ocasión toca el turno a Super Smash Bros. Melee de GameCube.
Corría el año de 2002, yo tenía escasos 11 años, pero lo recuerdo como si fuera ayer, cuando jugué mi primer partida en este juego, entre golpes y patadas con los íconos más representativos del universo Nintendo.
Por aquellos lejanos días tenía muy poco tiempo de haber visto la luz (finales de 2001), un juego al que considero que es uno de los mejores en muchos aspectos, este título revolucionó a la por entonces joven Nintendo GameCube, era nada más ni nada menos que Super Smash Bros. Melee, que creo que con el simple hecho de nombrarlo a más de uno le traerá recuerdos.
Yo no tenía la consola, recuerdo que aún contaba con el Super Nintendo, siempre tardé en renovar mis aparatos nintenderos. Pero mi primo Noé, sí tenía el cubo de la gran N, y con el Smash, así que las visitas a su casa se volvieron de carácter obligatorio.
Salía de la escuela, dejaba pasar un tiempo y me abalanzaba cual velocista a su hogar para disfrutar de unas buenas partidas de Melee, aquellas tardes eran gloriosas, se podía durar horas jugando sin jamás aburrirse.
Obvio, mi primo tenía el juego a su disposición y lo podía jugar y practicar a la hora que quisiera, por lo cual solía ser yo el derrotado comúnmente. Pero eso no importaba mucho, lo importante era divertirse y pasar un buen rato con esos personajes de Nintendo que desde la niñez nos han venido acompañando y vaya que cumplíamos el objetivo.
En ocasiones la ansiedad por jugar ese grandioso título, era grande, por lo cual una vez que tomaba el mando del GameCube, no quería soltarlo, lo recuerdo entre risas, mi primo solía elegir a Ness, que siempre ha sido su favorito en todos los Smash y yo a Samus, ya que como lo he dicho anteriormente me parece un personaje muy equilibrado.
Con el pasar de los años van quedando muchos recuerdos, anécdotas y vivencias y una de ellas es que algunos juegos no solo nos divierten, sino que crean lazos familiares de convivencia, demostrando que los videojuegos en ocasiones también cumplen esa función, más en aquella época que no estaba tan de moda jugar en línea como hoy en día.
Si te gustó la crónica con gusto hazlo saber. Soy su amigo Pancho Megaman desde México, nos vemos en la siguiente ocasión y que la nostalgia los invada.